Mucho se ha escrito acerca de la extensión de la esperanza de vida, el envejecimiento poblacional, y el desafío que conlleva para los estados el financiamiento de los sistemas jubilatorios, sobre todo en aquellos países que tienen un escaso crecimiento vegetativo. Esto representa un desafío aún mayor en países como el nuestro en los cuales hay una cantidad creciente de jubilados y pensionados, combinado con generaciones jóvenes que quieren emigrar.
Con jubilaciones mínimas que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas de los beneficiarios previsionales, muchas personas con edad para acceder al beneficio jubilatorio han decidido continuar en el mercado de trabajo.
En otros países hay un producto pensado para este segmento, denominado hipoteca inversa. Es cierto que en nuestro país, la palabra hipoteca tiene una connotación negativa, pero las malas experiencias del pasado no obedecen a fallas del instrumento sino a la debilidad de nuestra moneda. Los episodios vividos en 1982, 2001 y 2018 han provocado desacoples entre la evolución del valor de las cuotas (ajustables por UVA y en el pasado por la Circular 1050), el valor de los ingresos de los deudores y el valor de las propiedades.
La experiencia de otros países
La hipoteca inversa es un producto financiero orientado a personas mayores mediante el cual obtienen un préstamo garantizado con el valor de su vivienda, pero el préstamo no es desembolsado en el momento de la escrituración sino que es percibido por el beneficiario en forma de rentas mensuales a perpetuidad. Este producto está vigente en Estados Unidos, España, México y recientemente ha sido reglamentado en Colombia. Permite a los beneficiarios previsionales obtener un ingreso que complemente a la jubilación. La novedad es que el tomador del préstamo sigue usufructuando del inmueble, y el préstamo no es exigible hasta el fallecimiento del solicitante. Para la extinción del préstamo los países han implementado diversas modalidades. La primera opción es que el préstamo puede ser precancelado por el mismo solicitante. Las otras opciones consisten en que, luego del fallecimiento, los herederos pueden proceder a cancelar el préstamo ya sea en efectivo, con el producido del bien, o bien la entidad financiera puede adjudicarse el inmueble.
Puede funcionar en Argentina?
En la hipoteca tradicional el problema es que en un contexto inflacionario o con fluctuaciones cambiarias, es improbable que los proveedores de crédito ofrezcan préstamos a tasa fija a largo plazo en moneda local. Los créditos a tasa variable o con cláusula de ajuste (ya sea UVA, circular 1050, unidad de fomento en Chile, unidad de inversión en México, etc.) no funcionan en un contexto inflacionario pues el valor del crédito no ajusta de la misma manera que los ingresos del deudor.
Sin embargo, en la hipoteca inversa, lo que ajustaría sería la renta vitalicia que recibe el titular del inmueble, con lo cual no se presentarían los problemas típicos de los deudores de tener que afrontar una cuota de valor creciente al ritmo de la inflación.
Para implementar el producto se necesita primero una legislación específica, ya que no es un préstamo convencional. Al respecto hubo un anteproyecto de la diputada Graciela Ocaña, pero también hay experiencias de otros países que pueden ser tomadas como referencia.
Volviendo a la pregunta si puede funcionar en un país en el que fracasa casi todo, mi respuesta es que sí. Con un adecuado marco normativo y recaudos para proteger los derechos de propiedad y de los usuarios de servicios financieros, valdría la pena hacer el intento.
